EMDR con EUGE

Qué es EMDR · El método

La terapia EMDR, explicada

María Eugenia Buceta Mompó, psicóloga

La terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) es un modelo psicoterapéutico completo, no una técnica suelta. La estimulación bilateral es una parte del trabajo, no el punto de partida: primero viene conocer tu historia, entender qué te trae y construir recursos, y recién después se empieza a reprocesar.

Es un proceso, no una serie de sesiones breves e independientes. Cuánto lleva depende de cada persona y de lo que traiga.

Se usa para procesar recuerdos que siguen doliendo, y también en la dirección contraria: para instalar recursos, potenciar logros y desarrollar habilidades. Por eso es un abordaje muy usado con deportistas de alto rendimiento.

Es eficaz en el tratamiento del estrés postraumático, la ansiedad, las fobias y otras dificultades emocionales, y está recomendado por la Organización Mundial de la Salud y por las guías NICE del Reino Unido.

¿Cómo funciona la terapia EMDR?

El EMDR se centra en el recuerdo de las experiencias que perturban la vida de la persona hoy.

El trabajo se organiza en ocho fases. Las primeras están dedicadas a la historia clínica, la preparación y la construcción de recursos; la estimulación bilateral llega más adelante, cuando hay base para sostenerla. La estabilidad emocional se cuida antes, durante y después.

El modelo que explica por qué funciona es el del procesamiento adaptativo de la información: cuando un recuerdo queda mal archivado, sigue generando síntomas en el presente, y el reprocesamiento lo reorganiza de una manera más saludable.

Durante el reprocesamiento la terapeuta interviene lo mínimo posible. Es tu propio sistema el que va acomodando la información — yo acompaño el proceso, no lo dirijo.

Un enfoque especial: eventos traumáticos

Para la terapia EMDR, un trauma es una experiencia que genera un gran impacto emocional y que puede quedar atrapada en el cerebro.

El trauma puede provocar malestar emocional y dificultar el funcionamiento diario, el cerebro deja de procesar información con normalidad y las sensaciones y emociones no se pueden integrar con otras experiencias.

Es decir, la persona queda atrapada en ese evento doloroso o impactante, afectando distintas áreas de su vida.

¿Cuánto dura el tratamiento?

No hay un número. Cuando se promete resolver una situación en seis sesiones, se está tomando al EMDR como una técnica y no como lo que es: un modelo psicoterapéutico. Todos los casos son distintos, y la duración la vamos evaluando juntos a lo largo del proceso.

Lo que sí es más fijo es la frecuencia: semanal, o quincenal en algunos casos. Menos que eso no se recomienda, porque el proceso necesita continuidad para ser efectivo y seguro.

Evento traumático vs. trauma

No todos los eventos difíciles de la vida se convierten en un trauma.

Un evento traumático es cualquier situación que nos sobrepasa emocionalmente, como un accidente, una pérdida significativa, una experiencia de violencia o una catástrofe natural. Son hechos que generan un impacto intenso en la persona, pero no necesariamente dejan una huella duradera en su sistema nervioso.

En cambio, el trauma ocurre cuando el cerebro no puede procesar adecuadamente un evento traumático. Según Francine Shapiro, creadora del EMDR, esto sucede cuando la información queda “atascada” en el sistema nervioso, impidiendo que la experiencia se integre de forma saludable. Como resultado, la persona puede seguir reviviendo la angustia a través de recuerdos intrusivos, pesadillas o síntomas físicos, aun cuando el peligro ya pasó.

Un mismo evento traumático puede afectar a cada persona de manera diferente. Mientras que algunas pueden procesarlo y seguir adelante sin consecuencias graves, otras pueden desarrollar un trauma si su capacidad de afrontamiento se ve desbordada. Factores como la historia personal, la edad, el apoyo social y la exposición repetida a situaciones similares influyen en esta respuesta.

El EMDR ayuda a “desbloquear” estos recuerdos atrapados, permitiendo que el cerebro los procese y los almacene de forma adaptativa. Así, la persona puede recordar lo ocurrido sin que le genere la misma angustia, recuperando su bienestar y su capacidad de afrontar la vida con más resiliencia.

Mariposa de alas negras y rojas posada sobre hojas verdes

Si buscás tratamiento o formación en EMDR, asegurate de consultar con terapeutas certificados por EMDR Argentina u otras organizaciones oficiales. Esta especialización es solo para psicólogos y médicos psiquiatras.

Las asociaciones nacionales y regionales —EMDR Argentina, EMDR Iberoamérica, EMDR Europa, EMDR U.S.A.—, miembros de la Alianza Global EMDR, son las que garantizan la formación de los profesionales acreditados.

Preguntas frecuentes

¿Voy a tener que contar todo lo que me pasó?

No necesariamente. Se trabaja con lo que puedas y quieras contar, a tu propio ritmo. EMDR no necesita que narres el detalle de lo que viviste para poder trabajarlo.

Ya hice terapia antes y sentí que no avanzaba. ¿Esto es otra cosa?

Es otro tipo de terapia. No me corresponde decir que EMDR sea mejor o peor que el abordaje que hiciste antes: es distinto.

Y si estás en un proceso con otro terapeuta, EMDR puede funcionar de manera complementaria. En esos casos trabajo en equipo con quien te está acompañando, y con tu psiquiatra si lo hubiera.

¿Sirve si no me pasó nada grave?

Sí. En EMDR se distingue el trauma con T mayúscula —un hecho único y grave, un accidente, una situación de violencia— del trauma con t minúscula: situaciones que por separado no parecen graves, pero que sostenidas en el tiempo dejan huella igual. La exigencia que no afloja, la crítica constante, la sensación de que nunca alcanza.

Las dos cosas se trabajan.

¿Usan protocolos específicos?

Sí. EMDR cuenta con protocolos adaptados a poblaciones especiales: niños y adolescentes, parejas, trauma complejo y trastornos disociativos, trastornos de la alimentación, conductas adictivas, pacientes con dolor, sobrevivientes de guerra, entre otras. Se ha mostrado eficaz en todas las edades.

¿Qué pasa si me angustio durante la sesión?

Puede pasar, y es esperable. El reprocesamiento moviliza material emocional: durante o después de una sesión puede que aparezca angustia, más cansancio, sueños vívidos o sensaciones corporales intensas. Suelen ser efectos temporales, aunque no puedo anticiparte cómo va a ser en tu caso.

Por eso las primeras fases del trabajo son de preparación: antes de reprocesar nada construimos recursos, y esos recursos siguen disponibles durante y después. Si algo te moviliza entre sesiones, quiero saberlo — eso también es parte del proceso.

¿Puedo hacer EMDR si estoy tomando medicación?

Sí. Y si ya estás en tratamiento psiquiátrico, mejor: puedo trabajar en conjunto con tu psiquiatra para que los dos abordajes vayan en la misma dirección.

Lo único que te pido es que sigas las indicaciones de tu médico o médica y que me cuentes si hay algún cambio en la medicación.

¿Me podés sugerir que consulte con un psiquiatra?

Puede pasar. Si estás haciendo sólo tratamiento psicológico y en algún momento evalúo que sumar una consulta con psiquiatría te puede ayudar, te lo voy a plantear y lo conversamos.

No es un requisito para empezar. Es parte de trabajar con cuidado, y está contemplado en el consentimiento informado que leemos al inicio.